
La historia más aceptada sobre el origen del Negroni es que fue creado en 1919, por el Conde Camillo Negroni en el Caffè Casoni en Florencia (Italia). Sse dice que el Conde le pidió a su amigo, el camarero Fosco Scarselli, que preparara su cóctel favorito, el Americano, un poco más fuerte. Fosco sustituyó el agua con gas por ginebra y añadió una rodaja de naranja en lugar del limón que suele acompañar al Americano.
La bebida, hecha con partes iguales de ginebra, vermut y Campari, se convirtió en el pedido habitual del Conde, y pronto otros clientes también la pedían. Con el tiempo, el cóctel pasó a conocerse simplemente como Negroni, y el resto es historia.

El Negroni es el cóctel del aperitivo. Pocas cosas hay más italianas que este clásico de la coctelería. Su combinación de sabores amargos, dulces y secos lo convierten en una bebida sofisticada y equilibrada , con todo el glamour de la clásica elegancia italiana.
Entre los amantes del Negroni tenemos al director de cine José Luis Garci, quien dice que es un cóctel de sol, terraza y periódicos para disfrutarlo en Roma. Cuando descubrió este cóctel, Orson Welles comentó sobre él que los aperitivos bitters son excelentes para el hígado y que contrarrestan lo malo que pueda tener la ginebra. Y siguiendo con los directores de cine, Luis Buñuel tenía su propia receta del Negroni, a la que llamó Buñueloni.

Nuestro acorde Negroni reúne además de la característica cáscara de naranja amarga, un gran numero de hierbas aromáticas y balsámicas provenientes del Vermut Rojo que lo compone: La Raíz de Genciana y Corteza de Quina añades notas secas, amargas y medicinales, mientras que la frescura proviene de la Salvia, el Tomillo, Menta, Melisa, Mejorana, Manzanilla y Tomillo.
Además de estas hierbas, el vermut rojo incluye cáscaras de cítricos (principalmente naranja amarga) y especias cálidas como la canela, el clavo de olor, el cardamomo y la vainilla. Su carácter ligeramente dulce y oscuro, proviene del azucar caramelizada, presente en su base.
Sin lugar a dudas, tanta fuerza de matices no podía faltar en la perfumería de autor moderna.
